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Altas y bajas 2011/2012
ALTAS:
Molinero (S.D. Huesca)
Oriol (Aris de Salónica)
Emilio López (Recreativo de Huelva)
Párraga (Granada)
Sutil (Real Sociedad)
Javi Jiménez (Real Valladolid)
Cerrajería (Ahtletic Club)
Iturra (Uniao Leiria)
BAJAS:
Aquino (Real Valladolid)
Cañadas (Alcoyano)
Rosquete (Tenerife)
Urzáiz (Ponferradina)
Góngora (Cádiz)
Cámara (Sin equipo)
Abraham Noé (At. Baleares)
Ander Gago (Guadalajara)
Gótor (Getafe B)
Carles (San Roque)
Dani Hernández (Real Valladolid)
Molino(Palencia)
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| 17.01.11 - 14:55 - Yayo Delgado | |||
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Sigue resultando sorprendente la alegría del gol. Después de muchos años, y muchos goles, la explosión de júbilo permanece intacta. Sube desde el estómago, cambia la tensión de los músculos, suelta toda la adrenalina que acumula el cuerpo esperando entre jugadas, y sigue haciéndonos vibrar desde el corazón hasta el último músculo, con ese grito absoluto de felicidad. Se puede decir que el hincha no se acostumbra al gol jamás. Perdiendo, ganando, al empatar, en campos imposibles, en los más sencillos y sin importar la categoría, ni el jugador. Todo eso son matices. Los matices del gol. El fútbol son goles para todo. Cuando marcas muchos y ganas, casi da igual el juego, y cuando no los marcas el juego es lo que acapara las miradas. El Real Murcia marcó ayer tres golazos que hicieron vibrar al murcianismo entero, como siempre, pero fueron sus matices los que saboreamos después del pitido final. En eso estamos este año, de momento. Tras Montilivi, jamás me cansaré de recordarlo, el murcianismo resucitó, y con el resurgir, las alegrías se han intensificado, como una vacuna de miedos y dolor, para que esta afición crezca exponencialmente hasta convertirse en el mejor fichaje, esperemos que no sólo de este invierno. Desde luego es más fácil ganando y estando arriba, pero la sensación es otra. Se palpa una sola alma grande y fuerte, en cada partido. Lo saben los jugadores. Lo sabe Iñaki Alonso. Lo saben todos los del cómo no te voy a querer… y de momento, a pesar de estar en Segunda B, está dando resultado. No podemos olvidar que esto sigue siendo fútbol, donde ganar siempre está al alcance de poquísimos equipos, sea dónde sea que jueguen. Los matices dejaron otro gran paso hacia delante en Roquetas de Mar. La confianza de Albiol se significa, crece y será clave en los partidos que quedan de segunda vuelta. Albiol y Alberto representan ese renacimiento como dos figuras de la mitología murcianista. Nadie los vea como jugadores del viejo Real Murcia, que son fichajes de un equipo renovado por su historia reciente, hijos de un penalti horrible y una afición con alma de hierro. Con bajas importantes en la creación, sin dos de los que ponen criterio en el medio, el Murcia desarboló a los once del Roquetas, que jugaban su partido más atractivo del año, tampoco se olvide. Aguilera, serio, Pedrito, genial, marcando diferencias, y la zaga, armada, apuntalada por un Iván Amaya que parece llevar toda su vida de grana. El mito, en la puerta, agrandando su sombra, y los que deben ganarse confianza, Torito, dando muestras de su calidad, indiscutible. Isaac y Kike. Cuando puedes quitar al genio y triunfar es que el equipo es completo. Si no lo era por algo, ese rasguño se ha curado, porque había 300 dando calor a todos. Isaac rompe, y Kike llega con el coraje del que sabe que está siendo examinado, a la vez que siente el apoyo de quienes estarán ahí siempre. Han interpretado la exigencia de unos y el calor incondicional de otros, díganlo como quieran, dejándose la piel, hasta el gol. Hasta los goles, que nos dejan el sabor del triunfo, del paso firme, y que además, disfrutamos con todos sus matices, unos matices que son la más clara demostración de que estamos en el mejor camino. Tensión, apoyo y firmeza, que el play off sigue quedando lejos, pero el Real Murcia es el fútbol en su campeonato. Vale.
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