|
El último partido del Real Murcia en Girona, y su trágico desenlace, es un fiel reflejo de una de las temporadas más nefastas, deportivamente hablando, de cuantas he conocido. Teniendo todo a favor, el equipo se deshace como en tantos partidos, pierde el balón y el control del juego y queda a merced del rival, que lógicamente saca fruto de ello. Esto mismo ha sucedido en tantos y tantos partidos que sería absurdo ponerse a enumerar ahora.
José González y Jesús Samper son los máximos responsables del que el Real Murcia deba jugar la próxima temporada en Segunda División B. El primero porque ha demostrado ser un pésimo entrenador, incapaz de corregir los errores que su equipo ha venido cometiendo una y otra vez, no solo desde que se hiciera cargo del equipo en la jornada 11, sino desde el comienzo de campeonato con Campos en el banquillo. El segundo, el dueño del Real Murcia, por no haber acertado ni en sus decisiones ni en sus declaraciones, ni en elegir a los hombres que deben de aconsejarle en la parcela deportiva que tan fuera de su compresión parece estar.
Una vez descendido el equipo, también es obvio, que de una vez por todas deben de desaparecer de esta plantilla unos cuantos jugadores que tan poca profesionalidad y de una más que dudosa efectividad hemos venido padeciendo, en ésta y en anteriores temporadas. Por no hacer la lista muy extensa, yo diría que Chando y alguno más podríamos salvar para nuestro futuro en Segunda B. Los demás se pueden ir por donde vinieron.
Para el que le sirva de consuelo, éste es el undécimo descenso que sufro con mi Real Murcia desde que tengo uso de razón: 6 de ellos a Segunda División; 3 a segunda B, uno de ellos, el de 1.992 desde los despachos ejecutado por el propio Jesús Samper; y uno a Tercera. De todos ellos y de los anteriores que no los viví en primera persona, el Real Murcia ha sabido resurgir, y lo volverá a hacer de éste, que nadie lo dude.
Con lo que si me quedo es con la afición. Con los que estuvieron en Girona, y los que no pudieron estar. Con los 20.000 que empujaron en Nueva Condomina. Con los que fueron a Elche, y a Cartagena. Con los que estuvieron en Vallecas. Con los que animaron en el Rico Pérez y en el Carlos Belmonte. Con los que cantaron en El Alcoráz y en el Ruiz de Lopera. Con los que viajaron a Cádiz y a Salamanca. Con los que son accionistas y con los que compran su entrada. Con los que visten la grana y los que llevan bufanda. Me quedo con la afición que esa si es de Primera División.
Soy, más que nunca, del Real Murcia.
|