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Razón no les falta, a los que lejos de analizar lo que ocurre en los terrenos de juego, basan sus juicios en la tabla clasificatoria, y claman y reclaman un cambio en el banquillo. El Real Murcia ha tenido el peor arranque de liga de cuantos se conocen (solo según los números) en éstas 10 primeras jornadas. Ahora bien, analizando lo ocurrido en el terreno de juego en cada uno éstos partidos, este equipo ha sufrido un injusto trato en cuanto a resultados se refiere, y por tanto, esa razón que no atiende a razones y que oprime injustamente a un entrenador pierde los argumentos.
Sin ir más lejos, en Albacete, el Real Murcia volvió a ser un equipo ambicioso al que la fortuna le es esquiva. Un equipo merecedor de mejor premio. Un equipo que por momentos desplegó un buen fútbol y que por circunstancias puntuales y acciones aisladas se le escapó la victoria. Un equipo que avasalló a su rival en ocasiones y ambición, y que erró un penalti, lanzó un balón a la madera y no supo materializar un gol cantado en las postrimerías del encuentro.
El debate ahora es si Campos debe o no seguir en el banquillo grana. Mi opinión, que para esto la escribo, es clara y rotunda. Sí. Me baso en lo que he visto en el terreno de juego. Tras 10 partidos de liga y 2 de copa, en los que el Real Murcia en casi todos ellos mereció mejor suerte con lo expuesto en el terreno de juego, no veo razón para el cambio en el banquillo. Lo que ocurre es que después de que Jesús Samper meara fuera de tiesto tras el partido frente al Recreativo, y machacara injustamente el trabajo y las razones de José Miguel Campos, el cambio de entrenador probablemente será un hecho. Lo peor de todo es que esas razones que el dueño del Real Murcia esgrimió llevan tintes fraticidas. Los pobres argumentos técnicos expuestos por Samper se diluyen en unas aguas turbias que emanan desde el propio Club. Decir que este equipo no juega al ataque cuando lo que en verdad debemos ajustar es el esquema defensivo es de chiste.
Si Samper recuperara una luz (algo que no creo), y diera la tregua necesaria y la confianza que él mismo escamoteó a su entrenador y a sus jugadores, no me cabe duda de que alcanzaremos el objetivo. En caso contrario, si se produce el cambio en el banquillo, espero que lleve implícito el continuismo de esa nueva política deportiva que planteó el Club tras la pasada temporada, y que todos los entes murcianistas vimos acertada. La austeridad en la política de fichajes (pocos pero con argumentos) que ayude a la maltrecha economía propiciada por ésta nefasta gestión de Jesús Samper, y una proyección en el primer equipo de jugadores de las bases, deben de seguir siendo las premisas que tarde o temprano nos devuelvan a Primera División.
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