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02.11.09 - 18:00 -
Francisco Escudero
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Nunca me he alegrado de que pasen estas cosas porque al final significa que algo no funciona en el Real Murcia. He visto pasar muchos entrenadores por el banquillo grana, pero la sensación que me transmitía José Miguel Campos pasó de esperanzadora a calamitosa en apenas un año. Pocos entrenadores he visto yo así.
Lejos queda esa remontada de partidos de la temporada pasada que fue la antesala de una salvación que en noviembre del 2008 parecía muy cuesta arriba. Tras esos 5 partidos llegó la relajación y la confianza en lo que el Deportivo Alavés hiciese en sus encuentros. Y gracias a que no supo ganar porque quizá otro gallo hubiera cantado.
Esta temporada nadie esperaba un desenlace como el que acabamos de conocer. Pero es que los resultados son los que mandan y aunque me considero más un amante del buen juego que de los resultados, tengo que decir que diez partidos sin ganar es una cuota demasiado alta para el Real Murcia.
Campos pasará a la historia por salvar y acumular la mayor racha sin ganar de la historia en un inicio de competición. Sólo tienen que repasar la historia y comprobar que no ha habido un técnico más paupérrimo en cuanto a resultados que el mazarronero.
Lo digo desde la tristeza que me ocasiona darme cuenta de que quizá no era el técnico adecuado. No puedo entender como la gente todavía seguía defendiendo a un técnico cobarde en su planteamiento que dejó pocos detalles en la temporada actual que es la que nos preocupa. Ahora mismo tenemos un partido vital y esto suele ser un buen revulsivo. No digo que lo sea al 100%. A la larga el equipo cogerá otro aire y solamente tendrá que ganar un partido para que la afición vea con otros ánimos el desarrollo de una competición que ha llegado al ecuador de la primera vuelta.
No sé quien va a venir. Sólo sé que quien venga tendrá una dura papeleta. Contará con un margen de partidos para que aplique su táctica y cambie el chip a unos jugadores que han entrado en barrena. Pero lo tendrá sumamente difícil por el ambiente enrarecido que desde hace unos meses se ha instalado en el Real Murcia.
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