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Altas y bajas 2011/2012
ALTAS:
Molinero (S.D. Huesca)
Oriol (Aris de Salónica)
Emilio López (Recreativo de Huelva)
Párraga (Granada)
Sutil (Real Sociedad)
Javi Jiménez (Real Valladolid)
Cerrajería (Ahtletic Club)
Iturra (Uniao Leiria)
BAJAS:
Aquino (Real Valladolid)
Cañadas (Alcoyano)
Rosquete (Tenerife)
Urzáiz (Ponferradina)
Góngora (Cádiz)
Cámara (Sin equipo)
Abraham Noé (At. Baleares)
Ander Gago (Guadalajara)
Gótor (Getafe B)
Carles (San Roque)
Dani Hernández (Real Valladolid)
Molino(Palencia)
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| 21.11.11 - 15:06 - ANTONIO M. MANJON | |||
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La espuma es algo amorfo, oscilante, fogoso... casi hipnótico. Un baile difícil de explicar o precedir que embelesa contemplar. Sin embargo, aunque bella, no es buen aliado del análisis.
Poniendo un símil navideño, los cuales empiezan ya a estar permitidos, es como cuando te ponen una copa de champán para el brindis: “Tiene que romper para que esté bueno”. Si bien es cierta la mayor, esa espuma hace que sea cási imposible predecir el verdadero nivel de líquido que en la copa quedará: Igual te tiran el champán por encima que te queda un chispín para apenas brindar y mojarte los labios. Esta semejanza es la que más me ha inspirado para transmitir el por qué escribir hoy sobre nuestro amado Real Murcia y no después de los alegres días de Cartagena, Alicante o incluso Murcia. Nuestro equipo, a la vez que estaba inmerso en una serie de comprometidos partidos con rivales históricos o de caché, ha estado afrontándolos con más que sobrada solvencia. Sin embargo, este sábado el Real Murcia cerró ciclo en cuanto a estos partidos. Encuentros que valen 3 puntos como cualquier otra jornada, pero en los que una victoria aporta un gramo más de moral. Contra el filial catalán pudimos haber continuado racha, incluso venciendo. El Barcelona jamás especula, aún teniendo motivos para ello y eso Iñaki lo sabía. Comenzó el partido con dominio local y grandes ocasiones para haber abierto el marcador. Sendas oportunidades de Chando y Pedro que no consiguieron adelantarnos hacían presagiar un final distinto al del último encuentro dispustado frente a un filial. Estas ocasiones dieron paso a un cambio de papeles en cuanto a protagonismos. El Murcia pudo adelantarse y tener un partido fácil, pero no fue así. El Barca B empezó a hacerse con la pelota y el Murcia se echó atrás consciente de la peligrosidad del rival. Cada vez más cómodo en el manejo de la pelota, el equipo catalán dispuso de varias ocasiones que fueron solventadas con acierto por un Alberto en estado de gracia. Estabamos atrás pero el equipo sabía lo que hacía. El entramado de Iñaki funcionaba, y el Murcia aprovechaba las contras para generar cierto peligro en la meta rival. Ya en la segunda parte se mantuvieron los mismos papeles. El Real volvió a tener opciones por los jugadores anteriormente comentados pero no fueron convertidas. Alberto volvía a emplearse, pero llegó el error. Una contra rapidísima por la derecha catalana llevada a cabo por su lateral, se convirtió en el gol que mataba al Real Murcia y cortaba la racha de 10 victorias. Alberto, en el único error del partido salía precipitadamente a achicar la portería por la entrada del lateral y este asistía al punto de penalti donde Deulofeu remataba a auténtico placer, y digo “auténtico”, porque si bien la salida de Alberto pudo ser algo precipitada, la pasividad de los centrales a la entrada del goleador fue alarmante. Eso sí, poco más que reprochar. Planteamiento sólido de un equipo que nunca se vino abajo, el Real Murcia, tras encajar, siguió intentándolo, eso si´, con escaso resultado. El segundo gol visitante llegó pero no sorprendió a nadie dado el riesgo que estabamos asumiendo con tal de igualar el encuentro. A partir de ahí lo reseñable estuvo fuera de la grada. Pitidos a Pedro, quién tuvo una desafortunada actuación, pero que jamás mereció tal reprimenda. Rápido se olvida el final de Hércules y los 14 goles del año pasado para un extremo. Nueva Condomina ya no va a perdonar a Pedro. Hay un cabeza de turco y él será quién cargue con las futuras malas actuaciones del equipo si en el campo se encuentra. En el debe tenemos el gran gesto de la afición de los fondos, gesto del que no se habla pero que a mí personalmente me encantó. Desde que el Murcia recibió el segundo gol sobre el minuto 83 hasta la finalización del encuentro se estuvo cantando de contínuo el “Cómo no te voy a querer”, el cual estuvo respaldado con aplausos por una buena parte de la grada. Respaldo y reconocimiento que nuestro Real Murcia se ha ganado en estos últimos dos meses. Se va la espuma, pero queda el contenido. Afición inmadura que no aprecia ni respeta y que carga contra un jugador, y afición joven y no tan joven que sabe apreciar lo bueno de un equipo y reconocerle lo que ha estado haciendo. Por eso creo que es el momento y es bueno, ahora que se ha ido la espuma, el repasar lo positivo y negativo de nuestro equipo: Hay varias cosas que el equipo no ha sabido corregir. La primera de ellas es la del gol. Ya hemos comentado en más de una ocasión que es motivo de alegría que los jugadores del centro y defensa acaparen la mayor parte de los goles, pero de gran preocupación que la delantera no se sume a ello. Los goles de atrás han de ser un complemento, pero jamás podrán ser la norma. Sin ellos, el Murcia sufrirá. Aunque se ha avanzado en ello, tampoco hemos podido ganar la solidez y compenetración deseada en los centrales. Si bien posicionados y en estático empiezan a carburar, en movimiento y a la contra siguen funcionando muy mal. El tercer “pero”, lo colocamos en la enfermería: Parece que salimos del infierno del overbooking en la enfermería, pero las lesiones no terminan de desaparecer, y lo más preocupante de todo es que se reproducen y en los mismos jugadores: Kike ha tenido que volver a pasar por el quirófano, Emilio no estuvo en Alicante de nuevo por sobrecarga y apenas jugó media parte en Murcia. La última noticia que acabamos de escuchar es que Sutil vuelve a tener problemas con una nueva microrotura. Bueno sería reflexionar en este sentido para conocer qué es solventable de todo esto y poner los medios necesarios para intentar minimizar el número de incidencias. Dicho lo malo, ahora hablamos de lo bueno, que hay y mucho: Lo primero, la cohesión. Empezamos a ver un auténtico equipo y no un grupo de jugadores. Prueba de ello es que el Real ante lesiones y sanciones va cambiando su once inicial, pero el nivel se mantiene. Gran culpa de ello lo tiene Iñaki, para mí, gran responsable de los resultados que estamos obteniendo: Tácticamente ha conseguido que el equipo funcione a la perfección. La lectura que está haciendo de los partidos, salvo el de Almería, está siendo casi perfecta y la misma está siendo adaptada a la perfección a los recursos con los que cada semana dispone. Ha tenido que hacer cambios, y no pocos, incluso encajes de bolillos en determinadas situaciones, y los resultados vistos han sido más que aceptables. Iñaki está creciendo como técnico en el Real Murcia y tengo el convencimiento de que va a ser un grandísimo entrenador. Sabe manejar a la prensa, crea grupos en el vestuario y está demostrando ser un gran estratega, así que tiene todo lo básico para triunfar. En este sentido, espero que esté muchos años con nosotros. Lo tercero a ensalzar sería la capacidad de reacción del equipo. Si bien este sábado contra el Barca el equipo no pudo rehacerse, ha demostrado en varias ocasiones saber sobreponerse a la adversidad, no descomponerse, y obtener resultados, algo vital en esta categoría. Mención especial para un profesional que se lo merece. Hace poco más de un año estaba en el disparadero y hoy en día es pieza básica de este renovado Real Murcia. Renovado, sí, pero la portería sigue siendo suya, y este no es otro que Alberto. Salvo errores puntuales, está demostrando un nivel notabilísimo, probablemente el más alto de su carrera deportiva. Se ha ido la espuma, era el momento de hablar de lo bueno y de lo malo. Hemos aprovechado para hacerlo de modo largo y tendido cuando realmente tocaba. Hay mucho más de lo primero que de lo segundo: Este equipo, lejos de ser la desídia de hace dos años, se muestra como difícil de batir y preparado para poder disputar cada jornada los puntos que hay en juego. Ilusiona. Sorprende... y algo muy importante: es capaz de todo si se lo propone, algo que vimos en Valladolid, Cartagena y Alicante. Si las lesiones respetan, disfrutaremos de una temporada tranquila (que ya nos hacía falta). La permanencia está cada vez más cerca. Lo que venga después, bienvenido sea. Unos “cuantos” años de Murcianismo e incipientes canas en las sienes me aconsejan que no sea yo el que agite la botella al servir el champán. Prefiero ser feliz y disfrutar con lo que quiero que apostar por la espuma y que al final no haya champán o este me sepa amargo. Poco a poco, paso a paso.
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